Seré breve esta vez. No hay mayor comentario que el siguiente: inspirado por el blog de un amigo, decidí poner tres pensamientos (en tres palabras):
1.- "Una esencia no se puede cambiar con nuevos caminos. Sólo cambia la forma de expresarse; pero si abres bien los ojos, en esos actos siempre encontrarás la verdadera esencia de ese ser, la que nunca ha cambiado en toda su existencia."2.- "Una esencia puede cambiar, pero sólo por un gran trauma. Sólo una situación de alta importancia, severidad e inesperada sorpresa puede mutar una esencia... pero en su manera de pensar, porque en el fondo siempre encontraremos una parte, por muy ínfima que sea, que nunca cambia, y es el origen de esa existencia, que es el origen de todas las cosas."3.- "Una esencia se entrega a otra, sólo si y sólo si, recalco, esa esencia es capaz de dar a la otra aquellas cosas que no ha encontrado en sí (aún). Esas esencias se pueden unir en una, y ni siquiera los límites físicos ni espirituales podrán ser barrera para su conexión más allá de las estrellas." Esa unión tiene un sólo nombre. Amor. Y el amor, el sentimiento más puro y más poderoso, no puede ser derrotado, no el verdadero amor.
Feliz aquel que logre entender éstas y otras siete dilemas más, porque sabrá también que ha logrado conectarse con su esencia. Y ha aprendido que vive en el Corazón del Mundo, desde el inicio de la existencia, que en sí no tiene un origen, porque la nada es el todo, y ninguno se origina del otro, y a la vez el uno inicia al otro, y así.Saludos!
14 de febrero... un día muy importante para muchos... para otros, simplemente un día más. El día de San Valentín, gracias a ese santo patrono de los enamorados, que unía parejas jóvenes en sagrado vínculo mientras las leyes lo prohibían en aquellos tiempo del siglo IV, en el imperio romano. Y qué se celebra este día? El amor, por supuesto; pero... qué tipo de amor? Hace unos pocos años atrás sólo se hacía referencia al amor de pareja, el amor al que hace referencia la palabra en general. Sin embargo, ese amor no es el único existente: tenemos variados tipos de relaciones, donde existe aunque sea una pizca de amor. No quiero analizar esto de forma científica, como estoy sintiendo que lo hago en estos momentos. Lo haremos de forma sentimental, la única forma en que se puede hablar del sentimiento más grande existente, y a la vez el más puro. Volviendo al tema, el título de este pensamiento tiene un toque divertido, haciendo referencia a cierta línea del guión de la obra "Y ahora los dejamos con..." el cual calza de maravilla en lo que se celebra hoy. El amor de todo tipo... Relaciones de pareja, de familia, de amigos... Y quizás alguno que otro tipo de amor más.
El amor... No hay sentimiento más lindo que eso. El más puro, el que nos hace regalar nuestras cualidades y nunca espera algo a cambio. Aquél que, en ocasiones, nos hace realizar una que otra locura, sólo por procurar que aquellos que amamos se sientan bien. Aquél sentimiento que nos permite perdonar las ofensas que nos hacen nuestros seres amados -claro, después de estar malhumorados con justa razón cierto tiempo-.
Concordando con mi amigo Cristian, en el pensamiento de su blog, una de las expresiones más grandes del amor es la amistad. Aquella amistad verdadera, no esa en la que sólo están para las fiestas y celebraciones, donde se suele pasar bien; no esa en la que llegan los problemas y si te he visto, no me acuerdo. No. Esas personas que son amigos en las buenas y en las malas, estando contentos o enojados. No dudarían en ayudarte si lo necesitas, en darte su consejo y apoyo. Te acompañan en tus mejores momentos, y te dan su mano cuando estás decaído. Aquellos con quienes juegas, bromeas, conversas ciertos temas que no podrías hablar con cualquiera; con quienes te caen bien, tienes gustos similares... y un largo etcétera. La amistad simplemente nace. No se fabrica ni se planea. Conoces a una persona, y no te das cuenta muchas veces cuando se han vuelto amigos. Porque viene del interior, de lo más puro del corazón: es una relación surgida por el amor. Y, pensándolo detenidamente -vuelvo a hacer uso de otra línea de la obra- , en las relaciones de pareja también debe existir amistad. Si no la hay, entonces no podrían convivir juntos. Tienen que tener confianza entre sí, apoyarse mutuamente, quererse, amarse y respetarse. De lo contrario sólo sería una simple atracción, y de seguro esa relación no duraría mucho. Otros casos, la simple curiosidad de saber que se siente, y no sentir ese amor realmente. Por eso hay que ser muy cuidadoso a la hora de pololear... Y quizás sea eso también que, en mi caso, no tenga prisa por buscar a esa persona especial.
A decir verdad, me basta con mi familia y amigos. En ciertos casos, pueden llegar a ser más importantes que una pareja. Los tienes siempre a tu lado, y lo más importante: son para toda la existencia. Una polola(lo) puede durar un tiempo y luego terminar. Si tienes un amigo, es para toda la vida. "La verdadera amistad es aquella que nunca termina", dice una frase muy sabia. Pero quien soy yo para dar consejos... En fin, lo importante es saber que el amor puede lograr las cosas más asombrosas.
A mi parecer, toda forma de vida metazoaria puede sentir amor. En ocasiones sólo podría ser instinto; sin embargo, hay animales que sienten dolor al perder un ser de su familia o grupo. Los elefantes, por nombrar un ejemplo. Y los animales domésticos, como los perros o los gatos. Sobretodo los perros. Es extraño, pero lo digo por experiencia propia. Mi querido amigo perruno que tuve en mi infancia, pude sentir que no era sólo el instinto de domina el más fuerte. A esa edad, era presa fácil para que mi perro pudiera tumbarme con su fuerza, demostrando quién es el que domina. Sin embargo, nunca lo hizo. Y eso que era bastante cruel con él, como suelo recordar, algo que me arrepiento en estos días... -solía de vez en cuando tirarle botellas de plástico de 2 litros, jugando una especie de tiro al pato con él, sólo por diversión-. Al contrario, siempre fue muy cariñoso conmigo. Y dicen que los niños tienen una mayor percepción de las cosas al no ser influenciados por la sociedad ni los pensamientos adultos...
Qué pruebas científicas que es un instinto animal o sólo un correr de energía electroquímica por nuestros nervios... El amor existe: es un hecho. Y mientras exista, todo estará en paz, como debe ser. Donde falta amor hay problemas, es un hecho también.Feliz día del amor para todos!
"Hem y Haw se levantaban cada día un poco más tarde, se vestían con algo más de lentitud y, en lugar de correr, caminaban hacia el depósito de Queso Q. Después de todo, ahora ya sabían dónde estaba el Queso y cómo llegar hasta él.
No tenían la menor idea de dónde provenía el Queso ni de quién lo ponía allí. Simplemente, suponían que estaría donde esperaban que estuviese.
Cada mañana, en cuanto llegaban al depósito de Queso Q, se instalaban cómodamente, como si estuvieran en su casa. Colgaban los atuendos de correr, se quitaban las zapatillas y se ponían las pantuflas. Ahora que habían encontrado el Queso empezaban a sentirse muy cómodos.
-Esto es fantástico- dijo Hem-. Aquí hay Queso suficiente para toda la vida.
Los liliputienses se sentían felices; tenían la sensación de haber alcanzado el éxito y creían estar seguros.
Hem y Haw no tardaron en considerar que el Queso encontrado en el depósito de Queso Q era de su propiedad. Allí había tantas reservas de Queso que finalmente trasladaron sus hogares para estar más cerca y crear su vida social alrededor de ese lugar.
Para sentirse todavía más cómodos, Hem y Haw decoraron las paredes con frases y hasta dibujaron imágenes del Queso a su alrededor, lo que los hacía sonreír. Una de aquellas frases decía:
Tener Queso te hace feliz.
A veces, Hem y Hae invitaban a sus amigos para que contemplaran su montón de Queso en el depósito de Queso Q, lo mostraban con orgullo y decían: "Bonito Queso, ¿verdad?". Algunas veces lo compartían con sus amigos. Otras veces no.
- Nos merecemos este Queso- dijo Hem, al tiempo que tomaba un trozo fresco y se lo comía-. Sin duda tuvimos que trabajar duro y durante mucho tiempo para encontrarlo.
Después de comer, Hem se quedó dormido, como solía sucederle.
Cada noche, los liliputienses regresaban lentamente a casa, repletos de Queso, y cada mañana volvían a buscar más, sintiéndose muy seguros de sí mismos.
Así se mantuvo la situación durante algún tiempo.
Poco a poco, la seguridad que Hem y Haw tenían en sí mismos se fue convirtiendo en la arrogancia propia del éxito. Pronto se sintieron tan sumamente a gusto, que ni siquiera se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo.
Por su parte, Fisgón y Escurridizo continuaron con su rutina a medida que pasaba el tiempo. Cada mañana llegaban temprano, husmeaban, marcaban la zona e iban de un lado a otro del depósito de Queso Q, comprobando si se había producido algún cambio con respecto a la situación del día anterior. Luego, se sentaban tranquilamente a roer el queso.
Una mañana llegaron al depósito de Queso Q y descubrieron que no había queso.
No se sorprendieron. Desde que Fisgón y Escurridizo empezaron a notar que la provisión de queso disminuía cada día que pasaba, se habían preparado para lo inevitable y supieron instintivamente qué tenían que hacer.
Se miraron el uno al otro, tomaron las zapatillas de correr que llevaban atadas y convenientemente colgadas del cuello, se las pusieron en las patas y se anudaron los cordones.
Los ratones no se entretuvieron en analizar demasiado las cosas.
Para ellos, tanto el problema como la respuesta eran bien simples. La situación en el depósito de Queso Q había cambiado. Así pues, Fisgón y Escurridizo decidieron cambiar.
Ambos se quedaron mirando hacia el inescrutable laberinto. Luego, Fisgón levantó ligeramente la nariz, husmeó y le hizo señas a Escurridizo, que echó a correr por el laberinto siguiendo la indicación de Fisgón, seguido por este con toda la rapidez que pudo.
Muy pronto ya estaban en busca de Queso Nuevo.
* * *
Algo más tarde, ese mismo día, Hem y Hae llegaron al depósito de Queso Q. No habían prestado la menor atención a los pequeños cambios que se habían ido produciendo cada día, así que daban por sentado que allí encontrarían su Queso como siempre.
No estaban preparados para lo que descubrieron.
-¡Qué! ¿No hay Queso?- gritó Hem, y siguió gritando-: ¿No hay Queso? ¿No hya nada de Queso?, - como si el hecho de gritar cada vez más fuerte bastara para que reapareciese.
- ¿Quién se ha llevado mi Queso?- aulló.
Finalmente, puso los brazos en jarras, con la cara enrojecida, y gritó con toda la fuerza de su voz:
- ¡No hay derecho!
Haw, por su parte, se limitó a sacudir la cabeza con incredulidad. Él también estaba seguro de encontrar Queso en el depósito de Queso Q. Se quedó allí de pie durante largo rato, como petrificado por la conmoción. No estaba preparado para esto.
Hem gritaba algo, pero Haw no quería escucharlo. No quería tener que enfrentarse con esta nueva situación, así que hizo oídos sordos.
El comportamiento de los liliputienses no era precisamente halagüeño ni productivo, aunque sí comprensible.
Encontrar el Queso no les había resultado fácil, y para los liliputienses significaba mucho más que, simplemente, tener cada día qué comer.
Para ellos, encontrar el Queso era su forma de conseguir lo que creían necesitar para ser felices. Tenían sus propias ideas acerca de lo que el Queso significaba para ellos, dependiendo de su sabor.
Para algunos, encontrar Queso equivalía a tener cosas materiales. Para otros, significaba disfrutar de buena salud o desarrollar un sentido espiritual del bienestar.
Para Haw, por ejemplo, el Queso significaba sentirse seguro, tener algún día una familia cariñosa y vivir en una bonita casa de campo en la Vereda Cheddar.
Para Hem, el Queso significaba convertirse en un Gran Quesero que mandara a muchos otros y en ser propietario de una gran casa en lo alto de Colina Camembert.
Puesto que el Queso era tan importante para ellos, los dos liliputienses emplearon bastante tiempo en decidir qué hacer. Lo único que se les ocurrió fue seguir mirando por los alrededores del depósito Sin Queso, para comprobar si el Queso había desaparecido realmente.
Mientras que Fisgón y Escurridizo se habían puesto en movimiento con rapidez, Hem y Haw seguían con sus decisiones y exclamaciones.
Despotricaban y desvariaban ante la injusticia de la situación. Haw empezó a sentirse deprimido. ¿Qué ocurriría si el Queso seguía sin estar allí a la mañana siguiente? Precisamente había hecho planes para el futuro, basándose en la presencia de ese Queso.
Los liliputienses no podían creer lo que estaba ocurriendo. ¿Cómo podía haber sucedido una cosa así? Nadie les había advertido de nada. No era justo. Se suponía que las cosas no debían ser así.
Hem y Haw regresaron aquella noche a sus casas hambrientos y desanimados. Pero antes de marcharse, Haw escribió en la pared:
Cuanto más importante es el Queso para ti, tanto más deseas conservarlo.
Al día siguiente, Hem y Haw abandonaron sus hogares y regresaron de nuevo al depósito Sin Queso, confiando, de algún modo, en volver a encontrar Queso.
Pero la situación no había variado; el Queso ya no estaba allí. Los liliputienses no sabían qué hacer. Hem y Haw se quedaron allí, inmovilizados como dos estatuas.
Haw cerró los ojos con toda la fuerza que pudo y se cubrió las orejas con las manos. Lo único que deseaba era bloquear todo tipo de percepciones. No quería saber que la provisión de Queso había ido disminuyendo gradualmente. Estaba convencido de que había desaparecido de repente.
Hem analizó una y otra vez la situación y, finalmente, su complicado cerebro, con su enorme sistema de creencias, se afianzó en su lógica.
- ¿Por qué me han hecho esto? -preguntó-. ¿Qué está pasando aquí?
Haw abrió los ojos, miró a su alrededor y dijo:
- Y, a propósito, ¿dónde están Fisgón y Escurridizo? ¿Crees que ellos saben algo que nosotros no sepamos?
- ¿Qué demonios podrían saber ellos? -replicó Hem con sorna-. No son más que simples ratones. Escasamente responden a lo que sucede. Nosotros, en cambio, somos liliputienses. Somos más inteligentes que los ratones. Deberíamos poder encontrar una solución a esto.
- Sé que somos más inteligentes -asintió Haw-, pero por el momento no parece que estemos actuando como tales. Las cosas están cambiando aquí, Hem. Quizá también tengamos que cambiar nosotros y actuar de modo diferente.
- ¿Y por qué íbamos a tener que cambiar?- replicó Hem-. Somos liliputienses. Somos seres especiales. Este tipo de cosas no debería habernos ocurrido a nosotros y, si nos ha sucedido, tendríamos que sacarles al menos algún beneficio.
- ¿Y por qué crees que deberíamos obtener un beneficio? -preguntó Haw.
- Porque tenemos derecho a ello -afirmó Hem.
- ¿Derecho a qué? -quiso saber Haw.
- Pues derecho a nuestro Queso.
- ¿Por qué? -insistió Haw.
- Pues porque no fuimos nosotros los causantes de este problema -contestó Hem-. Alguien lo ha provocado, y nosotros deberíamos aprovecharnos de la situación.
- Quizá lo que debamos hacer -sugirió Haw- sea dejar de analizar tanto las cosas y ponernos a buscar algo de Queso Nuevo.
- Ah, no -exclamó Hem-. Estoy decidido a llegar hasta el fondo de este asunto..."
Continuará.
Saludos